En este video salimos na cola esperando para entrar a ver o mellor concerto da historia do rock`n roll
(salimos nos segundos 30 e 31)
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Juan Lijó guarda en su garaje 21 vehículos de dos ruedas de la época de la dictadura
La canción dice que, para ser feliz, hay quien no necesita más que un camión. Sin embargo, en Muros existe un vecino, Juan Lijó Barral, al que lo que realmente le pirra y hace sentir bien son las motos. Y no unas cualquiera. Resulta que este hombre, que es empresario del sector de la ferretería y los materiales de la construcción, ha encontrado una afición para sus horas de ocio que tiene mucho que ver con los vehículos de dos ruedas. Se le dio por coleccionar motos de los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta. Y los tesoros que ahora mismo esconde en su garaje no se cuentan ya con los dedos de las dos manos.
Basta con hacer una visita a ese lugar lleno de motos para pasear por la historia de la comarca de Barbanza y, por extensión, por la de Galicia. No en vano, en el garaje cada vehículo tiene su historia, su porqué. Así, en medio de la colección, luce una Guzzi hispánica que perteneció a un cura de la zona; también están dos ejemplares que, en los años 50, bajaron y subieron por las cuestas de la comarca ayudando a los carteros a llevar la correspondencia. Y, cómo no, no falta la niña de los ojos de este peculiar coleccionista. ¿Cuál es? Una Ossa con la que va a las concentraciones de motos y que a Lijó le recuerda a los tiempos en los que trabajaba en el taller de su padre.
Boca a boca
Aunque la más antigua es del año 1941 y la más joven de la década de los setenta, todos las motocicletas tienen un denominador común: pertenecieron a gente de Barbanza. No en vano, cuando Lijó encontró esta afición se corrió la voz y algunos vecinos llegaron a su puerta con ejemplares. Él tampoco anduvo escaso con la solidaridad y prestó una de sus piezas para que pueda verse en un museo de Ribeira.
Si se le pregunta a Lijó qué toca después de reunir estas 21 motos, lo tiene más que claro. Anda detrás de otra que perteneció a Carlos García Bayón, historiador e hijo adoptivo de Ribeira que, además, fue su profesor. Este muradano admite que ese ejemplar, de la marca Riego, le trae de cabeza: «Esa moto causábame admiración», sostiene.
En vez de presumir de colección, Juan Lijó habla y habla de qué hace cuando una moto cae en sus manos. Y ahí es cuando se descubre que el buen ver de sus criaturas está directamente relacionado con los mimos que reciben. No en vano, antes de hacerlas rodar, se preocupa de ver quién fue su dueño y de hacerle fotografías. Luego, intenta arrancarla para después limpiarla a fondo y arreglarle los posibles fallos. Hasta que, finalmente, llega el momento de elegir pintura. Si faltan piezas, no se tira de prefabricados, sino que se elaboran en un torno.
Ahí no acaba el ritual. Las rejuvenecidas motos tienen que pasar una prueba. Así que Juan Lijó arregla el papeleo y tira para Santiago. Con todas y cada una de ellas, como un peregrino más, este vecino llega a la catedral y escucha una misa antes de volver a pisar el acelerador hacia Muros donde, ahora sí, puede descorchar champán y afirmar que «a moto está lista».
Fuente: La Voz de Galicia 14/2/2009
Entradas a la venta a partir del
viernes 6 de febrero a las 08.00 h

Canales de venta: www.servicaixa.com y Cajeros ServiCaixa de "la Caixa", oficinas Halcón Viajes, Tick Tack Ticket, El Corte Inglés y en la web www.livenation.es
Forma de pago: Tarjeta de crédido o débito
Limitación: 4 entradas por tarjeta

Participó en la elaboración de una comida para 1.200 personas, entre las que estaban Adriá y Arzak
Tiene 19 años y muchas aspiraciones en el mundo de la restauración pero, por ahora, su mayor preocupación es «trabajar en los mejores sitios para aprender de los que más saben». El nombre de este muradano con ansias por llegar a convertirse en uno de los grandes es Francisco Barreiros Coto y estudia segundo curso de cocina en el Centro Superior de Hostelería de Galicia. Por el momento ya ha conseguido codearse en varias ocasiones con los chefs más renombrados del panorama español. La última fue ayer en Madrid Fusión, una cumbre internacional de gastronomía que llega a su séptima edición.
Junto a otros 22 compañeros de segundo curso del Centro Superior de Hostelería de Galicia, a Francisco Barreiros le tocó preparar el menú de 1.200 personas. Sus comensales fueron de primera fila: nada menos que Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana y Marcelo Tejedor, entre otros selectos paladares: «Me tocó elaborar empanada de berberechos, bogavante y croquetas de queso San Simón con grelos».
Francisco Barreiros afirma que haber acudido a Madrid Fusión es muy importante: «He conocido a cocineros de renombre y a otras personas vinculadas a este mundillo».
Abrirse camino
Desde luego al muradano le ha servido para ir abriéndose camino porque este verano tiene aspiraciones de hacer prácticas en el restaurante Akelarre de Pedro Subijana: «Me gusta su cocina. Es muy tradicional. Mandé el currículo y espero conseguir que me admitan». El año pasado estuvo en el establecimiento Casa Roberto, en Vedra.
A la cita gastronómica de Madrid, Francisco Barreiros y sus compañeros llegaron el lunes. Ya entonces se pusieron manos a la obra para tenerlo todo listo ayer y afrontar con éxito su prueba de fuego en el palacio de congresos.
Los 23 alumnos, entre los que se encuentra el joven muradano, prepararon recetas novedosas y tradicionales con productos gallegos. Su labor estuvo supervisada por los docentes Roberto Walter, Braulio García y Sonia García, así como por la cocinera del año 2008, la gallega Beatriz Sotelo.
Entre otras exquisiteces prepararon habas de Lourenzá guisadas con pulpo de Malpica, consumado de caldo gallego y mousse de queso de Arzúa.
Fuente:La Voz de Galicia 21/1/2009

Votaria por pillar entradas para el sabado 15

Viejos roqueros en plena forma
Después de un fin de semana desenfrenado en Muros, tocó hacer balance de la sexta edición del Castelo Rock. Más de 14.000 personas, calcula la organización, la asociación cultural Praia do Castelo, pasaron por el recinto muradano durante las tres jornadas que se prolongó el festival. Algo que, según el presidente del colectivo, Elisardo Conchas Martínez, puede convertir al Castelo Rock en una de las sorpresas de este verano. Aunque la sorpresa en este caso es relativa teniendo el cuenta el completo cartel de la cita muradana.
No faltaron a la cita viejos roqueros, que demostraron ante el público reunido en el recinto de O Castelo que están en plena forma pese a llevar años subidos a escenarios de todo el país. Entre ellos, todo un referente del rock para varias generaciones: Rosendo Mercado. El madrileño puso el broche de oro al festival con temas como Flojos de pantalón o Pan de Higo, que el público congregado coreó de principio a fin. Grupo revelación. No menos animado estuvo el concierto que ofreció la banda local Trapos Sucios. Además de actuar ante su público en la segunda jornada del festival presentando los temas de su disco ¿Y tú que opinas?, los muradanos precedieron a Rosendo sobre el escenario en su participación en la primera edición del Concurso Deputación de A Coruña de grupos musicales. Compitiendo con Tregua, Combo Dinamo, La Banda de los Denunciados y Trasnhos, el grupo formado por Germán Mosquera, Segundo Martínez, Juno ; Ricardo Mayo, Kaio ; Manolo Romero, Tararo ; Pedro Martínez, Ginkana ; Denís Lamela y Pedro Lago se coronó como el mejor conjunto de rock de la provincia y se embolsó los 3.500 euros que correspondían al ganador.
Si la última jornada fue día de concurso, la del sábado fue la grande de la cita festivalera, ya que se subieron al escenario del Castelo Rock los miembros de la que es considerada por muchos, entre ellos los organizadores del certamen muradano, la mejor banda del panorama roquero estatal: Barricada. De la misma opinión eran las más de 8.000 personas que esa noche acudieron al recinto de la playa de O Castelo para ver sobre el escenario al incombustible grupo navarro, capitaneado por Enrique Villarreal, El Drogas . Acompañado por los demás integrantes de Barricada, Boni, Alfredo e Ibi, el líder de la banda repasó los temas más representativos de sus 25 años de carrera ante un público entregado.
Así, con una media de casi 5.000 espectadores por día, el Castelo Rock se ha consolidado como una de las citas clave del circuito musical veraniego. A ello han contribuido, no solo los nombres de Barricada y Rosendo, sino también la participación de bandas gallegas y locales como Lamatumbá o Jabón Blue, el grupo liderado por el pobrense Javi Maneiro.
fuente:La Voz de Galicia 13/8/2008.